15 diciembre 2008
Tercero al hilo
No hay dos sin tres... Así como reza el dicho popular, Godoy Cruz cerró ayer un 2008 inolvidable, que tiene como condimentos especiales el haber regresado a la máxima categoría en esta temporada y haber terminado el año zafando de los puestos de descenso directo y de Promoción. Pero para lograr ese objetivo que, a mediados del Apertura parecía utópico por diferentes razones, el Tomba tuvo un partido con Rosario Central. Y el mismo finalizó 1-0 a favor de los mendocinos, un premio para lo que hizo uno y otro, pero que sobre el final ese score pudo haber sido mucho mayor. En la primera etapa, el Tomba salió decidido a ir al frente desde el principio y si bien lo hizo con mucha paciencia, siempre intentó hacerlo respetando la premisa de su entrenador, es decir, salir jugando con pelota dominada y llegar por los costados al arco de Central, un rival que se paró expectante y que dependió de los contragolpes o de las pelotas detenidas para verle la cara a Ibáñez. Pero el local no dejó dudas y estuvo seguro en todos lados, por eso el Canalla no tuvo ninguna oportunidad para sacarle provecho a su cauteloso esquema. Diferente fue lo de Godoy Cruz que pese a jugar lento, contó con cuatro chances para ponerse en ventaja y una de ellas fue clarísima, cuando Figueroa estuvo cara a cara con Galíndez y desvió el tiro penal por arriba del horizontal. En síntesis, con un Borgarello movedizo por todo el frente de ataque y con la movilidad de Encina y Figueroa, el Tomba dejó una imagen positiva en donde solamente la faltó convertir para capitalizar la superioridad que puso de manifiesto en los 45’ iniciales. En el complemento nada cambió. Es más, el equipo local siguió desnudando las enormes falencias de un Central que no da pie con bola y que ve seriamente comprometida su presencia en la próxima temporada de Primera. Por lo contrario, el Tomba se mantuvo tranquilo y cuando la impaciencia de los hinchas parecía sentirse dentro del campo de juego, Gula Aguirre aprovechó una asistencia proveniente de un tiro de esquina ejecutado por Figueroa y provocó el delirio de los tombinos al convertir de cabeza el 1-0, tanto que sirvió para sumar el tercer triunfo al hilo, y para abandonar los puestos del temible descenso. ¿Qué más se te puede pedir, Tomba? ¡Felices Fiestas..!
Etiquetas: Dale Tomba 2008, Rosario Central
09 abril 2007
Un grito clásico...
Un grito clásicoVillar, ex Newell's, festejó como loco: "Fue porque los jugadores de Central me decían pecho frío, je".
Villar hizo el 2-1 a los 47´ del ST. "Fue un desahogo", contó.
No habrá sido demasiado, che? Ahí va, desaforado, con la garganta más roja que si tuviera anginas, producto del tremendo grito. Es probable que el particular desahogo de Diego Villar haya sido porque le dio la victoria a Godoy Cruz cuando iban dos minutos de tiempo adicional, un ratito después de que Central empatara. Aunque hay otro motivo de peso, de muchísimo peso: el volante salió de las Inferiores de Newell's y jugó 35 partidos con la rojinegra. La felicidad le quemó la cinta al cassette y el jugador explicó por qué lo gritó como una final del mundo: "Me salió así porque habíamos tenido muchos roces con los rivales. Es más, me habían dicho pecho frío, je, je".En la previa, Villar había aclarado que sólo era simpatizante de la Lepra, nada de fanatismo. Aunque el placer de la victoria ante un rival histórico en su formación como jugador le sacó su versión de tablón. "Lo grité mucho al gol, es verdad, pero también fue por la forma en que se dio, en el descuento. Además, desde la tribuna de Central me insultaron mucho. Así que decidí hacer el Topo Gigio porque me había olvidado de cómo se festejaba un gol", tiró. Y sí, no convertía desde el 12 de noviembre pasado (le hizo dos goles a Chicago).El otro. Idolo de Newell's, Juan Manuel Llop fue más cauto. Expulsado en el primer tiempo, el DT saltó como Silvio Soldán en las escaleras que van a los vestuarios. "¿Especial? No, para mí era un partido importante, que es distinto a especial. Nosotros nos jugamos la permanencia".
No habrá sido demasiado, che? Ahí va, desaforado, con la garganta más roja que si tuviera anginas, producto del tremendo grito. Es probable que el particular desahogo de Diego Villar haya sido porque le dio la victoria a Godoy Cruz cuando iban dos minutos de tiempo adicional, un ratito después de que Central empatara. Aunque hay otro motivo de peso, de muchísimo peso: el volante salió de las Inferiores de Newell's y jugó 35 partidos con la rojinegra. La felicidad le quemó la cinta al cassette y el jugador explicó por qué lo gritó como una final del mundo: "Me salió así porque habíamos tenido muchos roces con los rivales. Es más, me habían dicho pecho frío, je, je".En la previa, Villar había aclarado que sólo era simpatizante de la Lepra, nada de fanatismo. Aunque el placer de la victoria ante un rival histórico en su formación como jugador le sacó su versión de tablón. "Lo grité mucho al gol, es verdad, pero también fue por la forma en que se dio, en el descuento. Además, desde la tribuna de Central me insultaron mucho. Así que decidí hacer el Topo Gigio porque me había olvidado de cómo se festejaba un gol", tiró. Y sí, no convertía desde el 12 de noviembre pasado (le hizo dos goles a Chicago).El otro. Idolo de Newell's, Juan Manuel Llop fue más cauto. Expulsado en el primer tiempo, el DT saltó como Silvio Soldán en las escaleras que van a los vestuarios. "¿Especial? No, para mí era un partido importante, que es distinto a especial. Nosotros nos jugamos la permanencia".
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